Ploc, ploc, ploc. Así hace la aguja mágica cuando atraviesa la tela. No te das ni cuenta cuando ya has completado tu primer bordado. Laura Ameba descubrió este intrigante utensilio paseando por la calle Rosas de Santiago, de manos de Wassa, la abuela rusa. Lo llevó a Barcelona y la obsesión comenzó: más de 300 personas han aprendido a usar la aguja mágica en el taller de Duduá. Hasta el momento, nadie ha descubierto cómo funciona.
Laura estuvo en Chile todo diciembre y aprovechó de enseñar el bordado mágico en Talleres Desmonta. Aquí nos cuenta del descubrimiento que le cambió la vida.
Ser Laura Ameba
Nací en Chile y me fui a los 18 años. Iba a estudiar cine en París, pero pasé a Barcelona a encontrarme con unos amigos y ahí me quedé. Estudié bordado en la Escola de la Dona, en Barcelona, y bordado de alta costura en la Ecole Lesage de París. Ahora espero que acepten mi solicitud para poder seguir estudiando bordado en Japón a través de la Royal School of Needlework.
El descubrimiento
Descubrí la aguja mágica en el 2009, cuando vine de vacaciones a Chile por primera vez. Iba buscando materiales en la calle Rosas y de pronto vi una abuelita que pinchaba, pinchaba, pinchaba muy rápido.Yo entonces estaba estudiando bordado tradicional y cuando vi que lo que hacía me acerqué y le hablé. Entonces me explicó que se trataba de bordado ruso y me empezó a enseñar muy motivada. Le compré la aguja, un bastidor y al día siguiente me terminó de enseñar todo. Desde esa fecha que no he parado de bordar.
Wassa, la abuela rusa
En verdad no es una abuela. Tiene 50 años, pero como se viste de manera tradicional y es tan cariñosa, a mí me parece una abuela. Las agujas con las que enseño en Barcelona las hace ella a mano. Siento que en parte la ayudo cada mes comprándole sus agujas y ella me ayuda de vuelta motivándome.
El misterio de la aguja mágica
La aguja la encuentras en el mercado como punchneedle. Pero la verdadera aguja mágica es la que hace la abuela rusa, con toda la historia que lleva detrás. Todos estamos intrigidados en Barcelona , nadie ha descifrado el secreto de cómo funciona y por eso le tenemos tanto cariño. La han intentado copiar, pero no ha resultado.
Las posibilidades de la aguja
Lo que me gusta es que no sólo te permite crear un bordado para exponerlo, sino para llevarlo en la ropa, para un logotipo en una página web, lo que sea. Lo sacas del contexto de la manualidad: lo transformas en arte, en moda, en diseño gráfico. Al taller van muchos ilustradores, diseñadores, artistas y algunos curiosos del handmade que combinan sus técnicas para hacer algo súper original.
Resultados inmediatos
Soy una contradicción en sí misma: que una persona muy ansiosa como yo estudie bordado es muy raro. En el bordado tienes que comprender que dentro de 3 meses verás un resultado. Yo creo que por eso a la gente le gusta la aguja mágica, porque el resultado es inmediato.
En tiempos malos, crear
Cuando hay crisis la gente se pone más creativa. Es una buena manera de salir no sólo del agujero económico, sino también de la depresión en que todos estamos últimamente. Te genera un intercambio entre las personas súper bonito.
Un oficio antiguo
Creo que es positivo tener un oficio de antaño y recuperarlo: ya nadie borda, en Barcelona no hay zapateros, apenas hay sastres, hay muy poco de todo. Y en los tiempos que corren, tener una profesión que nadie tiene te ayuda muchísimo. .Lo positivo de saber bordado tradicional y usar la aguja mágica es que te permite darle la vuelta a las técnicas. Te permite crear nuevas cosas, salir de la típica manera de hacer algo.
Las primeras clases
Alícia Roselló, de Duduá, me ofreció hacer las clases. Allá tenía a todos muy intrigados con la aguja. Un día en el Festivalet todo el mundo quería probar el bordado y Alicia me dice “¿por qué no hacemos el taller?” Yo le dije que no, que no creía que alguien quisiera tomar un taller donde bordar consiste simplemente en pinchar. Pero el primer curso se llenó, el segundo curso se llenó y así todos. Abrimos la lista del curso y no necesitamos poner flyers ni nada porque se llena pronto. La gente está súper enganchada con la aguja mágica.
Mini gira por España
En octubre calculé que tenía más de 300 alumnos. Al principio queríamos hacer sólo una clase al mes, pero fue imposible, porque la gente lo pedía mucho. Hice una mini gira por España, porque la gente que no podía ir a Barcelona se organizaba en grupos de amigos y me invitaba. Recorrí Madrid, Granada, Valencia y Bilbao. Ahora en febrero me invitaron a Zaragoza, Alicante y así, iré viajando.
Alicia Roselló
Todos los que hacemos manualidades en Barcelona –seamos de donde seamos, porque venimos de muchos lados del mundo – le debemos las gracias a Alicia, porque cuando abrió la tienda Duduá en el 2007 nos dió el espacio para que pudiésemos vender. Había gente de Finlandia, de Japón, de Chile. Alicia siempre ha sido una buena comunicadora y organiza muchas actividades, promueve a los profes. Ella siempre te está animando, es como una coach. En parte gracias a Alicia lo handmade se ha ido abriendo paso por España.
Nunca me habían salido bien las galletas. Hasta ahora. Hiciera lo que hiciera, siempre que llevaba la masa al horno terminaba por convertirse en una gran galleta con la forma de la lata. Pero con tiempo y harta paciencia, finalmente lo logré.
Siguiendo una receta de Martha Stewart hice estas galletas crujientes por fueras y blandas por dentro, con un sabor a brownie de chocolate muy profundo y que se ven muy lindas. Así que ahora comparto con ustedes el paso a paso para que también puedan hornearlas.
Ingredientes (para 48 galletas)
250 gramos de chocolate amargo (yo utilicé cobertura de chocolate: barata y fácil de manipular).
1 1/4 taza de harina sin polvos de hornear.
1/2 taza de cacao amargo en polvo.
2 cucharaditas de polvos de hornear.
125 gramos de mantequilla sin sal.
1 1/3 taza de azúcar rubia (aunque yo recomiendo utilizar sólo 1).
1 taza de azúcar blanca.
1 taza de azúcar flor.
2 huevos grandes.
1 cucharadita de esencia de vainilla.
1/3 de taza de leche.
1/4 cucharadita de sal.
Instrucciones
Corten el chocolate en pedazos pequeños. Deben derretirlo a baño María, para eso viertan agua hirviendo en una olla y sobre ésta coloquen un bol resistente al calor con el chocolate adentro. Es importante que el fondo del bol no toque el agua. Revuelvan lentamente hasta que todo el chocolate esté derretido y aléjenlo del calor para que se enfríe.
En otro pocillo ciernan la harina, el cacao amargo, los polvos de hornear y la sal. Mezclen bien hasta que agarre un color parejo.
En un bol distinto batan la mantequilla con el azúcar rubia hasta que quede una pasta homogenea y aireada. Agreguen la vainilla y los huevos, batiendo cada vez que agreguen uno. Ahora es cuando deben echar todo el chocolate y chupetear los restos que queden en el bol. Pongan la batidora a velocidad baja y agreguen alternadamente la mezcla de ingredientes secos y la leche, partiendo y terminando por los secos.
Con un cucharon dividan la masa en 4 porciones iguales sobre un papel film. Envuelvan y dejen reposar en el refrigerador por dos horas o hasta que esté más firme. Si quieren acelerar el proceso también pueden ponerla en el freezer. Cada paquete de masa hace 12 galletas que pueden hornear cuando quieran.
Unos 15 minutos antes de hornear sus primeras galletas, precalienten el horno a 175 grados Celsius.
Saquen uno de los paquetes y, sin retirar el papel plástico, dénle forma hasta que quede un rectángulo parejo. Luego quiten el papel y con un cuchillo dividan la masa en 12 porciones, haciendo 3 cortes por la parte más larga y 4 por la más corta.
Viertan el azúcar blanca en un pocillo y el azúcar flor en otra. Agarren uno de los doce pedazos de masa y háganla rodar por el azúcarblanca. Luego hagan una bolita en sus manos y ruédenla por el azúcar flor hasta que quede blanca. Repitan con todos los pedazos.
Acomoden las bolitas en la bandeja del horno con unos 5 centímetros de separación entre sí. Deben hornearse entre 12 y 15 minutos. Cuando estén listas estarán chatas y con una textura quebradiza que hace contrastar lo blanco del azúcar con el chocolate.
Llevaba meses con ganas de probar un pie de zapallo. De vez en cuando googleabapumpkin pie y pasaba varios minutos revisando recetas y viendo fotos. Algo había en ese color anaranjando brillante y la textura entre esponjosa y firme que me parecía delicioso. Pero claro, no era capaz de imaginarme cómo podía saber realmente un pastel de calabaza. Durante la mayor parte de mi vida, el zapallo sólo tuvo espacio en algunas cazuelas y porotos. También en las sopaipillas y -sólo muy recientemente- en la deliciosa crema de zapallo. En algo dulce, jamás.
No sé que pasó que de pronto había una zapallo entero en mi refrigerador y ya no tenía cómo hacerle el quite a esta receta. La verdad es que intenté comenzar a cocinar varias veces en el día: el sólo hecho de tener que cocinar el zapallo por una hora y media en el horno me desanimaba un poco. Pero revisando las pornográficas fotografías de otros pasteles de zapallo finalmente me llegó la inspiración.
Cocinar el zapallo en el horno fue lo más sencillo. De hecho cada paso de esta receta es bastante sencillo, simplemente requiere mucho tiempo. Modifiqué un poco la receta original, más por inseguridad que por corregir algo, aún así me salió bastante bien y esa es la que presento acá. El pie de zapallo es rico de una manera muy rara y aromática, inténtenlo porque terminarán muy contentos de haberlo logrado.
Ingredientes
Para la masa
Dos tazas de harina sin polvos de hornear.
125 gramos de mantequilla sin sal.
2 cucharadas de azúcar flor.
1 cucharadita de esencia de vainilla.
jugo de medio limón
agua
Para el relleno de zapallo
Dos tazas de puré de zapallo.
1 taza de azúcar.
Media lata de leche evaporada.
2 huevos.
1 cucharadita de canela en polvo.
1 cucharadita de jengibre en polvo.
1/4 de cucharadita de clavo de olor molido.
1 cucharadita de esencia de vainilla.
Para la salsa
Media lata de leche evaporada.
Tres cucharadas de azúcar flor.
1 cucharadita de esencia de vainilla.
Preparación
Debes empezar por hacer el puré de zapallo. Yo usé tres cuartos de uno de esos zapallos pequeños que venden en el súper. No sé como se llama, pero me imagino que cualquiera funcionará, lo importante es lograr suficiente carne como para llenar dos tazas con puré. Y si les sobra pueden usarlo para una crema.
Precalienta el horno a 175 grados celsius. Corta el zapallo en 3 pedazos grandes y sácale las semillas y los pelitos con una cuchara metálica. Puedes guardar las semillas y tostarlas para comértelas después. Pon los pedazos de zapallo en una envase por hornear y agrégale una taza de agua. Deja que se cocinen por una hora y media o hasta que sea fácil enterrarles un cuchillo en la cáscara.
Mientras el zapallo se cocina, puedes avanzar haciendo la masa. Para eso cierne la harina con el azúcar en un bol profundo, agrega la mantequilla cortada en cubitos, el jugo de limón y la esencia de vainilla. Mezcla con la punta de los dedos, aireando la masa hasta que parezca migas de pan. Así:
Luego hazle un agujero en el medio y agrégale un chorrito de agua ahí. Con un tenedor mezcla la masa con el agua. Vierte más agua y sigue revolviendo hasta que ya se vea como una masa homogénea. Dale forma de pelota con las manos, pero no la amases mucho porque la mantequilla comienza a derretirse. Envuelve la masa en plástico y llévala al refrigerador como mínimo por media hora.
Una vez que el zapallo está listo, retíralo del horno y déjalo enfríar hasta que lo puedas manipular sin quemarte. Cuando esté listo, saca la carne del zapallo con una cuchara metálica. Si está bien cocido, saldrá con mucha facilidad. Procesa los pedazos de zapallo hasta lograr el puré.
Ahora viene la parte divertida. Pon el puré (recuerda, sólo dos tazas), los condimentos, el azúcar, la esencia de vainilla, los huevos y la leche evaporada en un bol si quieres usar una batidora manual, sino procésalo todo en la juguera. Así de simple. La mezcla no debe quedar como una masa, sino casi como un jugo de zapallo.
Saca la masa del refrigerador. En un principio pensé en uslerearla, pero con tanta mantequilla se derrite muy fácilmente, así que simplemente fui sacando pedazos que acomodé en un molde enharinado y enmantequillado.
Ahora vierte la mezcla de zapallo sobre la masa y llévalo al horno. Cocínalo a 210° celsius por los primeros 15 minutos. Luego baja la temperatura a a 175° C por lo siguientes 40-60 minutos o hasta que al pinchar el centro con un palito de madera salga seco.
Ahora sólo falta la salsa. Vierte lo que queda de la leche evaporada en un bol y llévala al freezer por 30 minutos mínimo o hasta que se formen cristales de hielo en el borde. De todos modos, te recomiendo que no lo quites hasta que el resto del pie ya esté listo.
Mientras se enfría el pastel, retira la leche del freezer y agrégale el azúcar y la vainilla. Bátelo hasta que esté bien aireado y esponjoso. Sirve inmediatamente. En la fotografía del inicio la salsa se ve líquida, porque no esperé a que se enfriara el pie, entonces se derritió. De todos modos quedó muy rica.
Intenta hacer este pastel, se ve complicado, pero para lograr algo con sabores tan complejos es necesario tomarse un tiempo. Cuéntanos en los comentarios si te funcionó esta receta o conoces otras variaciones.
Jamás había tejido para niños y ahora me encanta. En primer lugar, como son prendas tan pequeñitas se tejen muy rápido y no me alcanzo a aburrir. Es decir, las posibilidades de dejar el tejido a la mitad son prácticamente nulas. En segundo lugar, es dolorosamente tierno. De hecho la misma ternura me provocaba a tejer más rápido para ver el guantecillo terminado y decir awww. Y en tercer lugar -y lo mejor de todo- los cabros chicos no son míos, así que no siento el yugo de la responsabilidad materna sobre mí. En resumen, debería dedicarme a tejer para niños y punto.
Les comparto el patrón para que ustedes también puedan hacer estos guantes sin dedos / mitones.
Materiales:
100 gramos de algodón Solé de Hilados LHO (si son de Santiago, lo encuentran en algunas de las tiendas de 21 de mayo).
1 set de palillos de doble punta de 2.5 mm.
1 aguja auxiliar para trenzas de 2.5 mm.
Aguja auxiliar o alfiler de gancho para sostener puntos.
Aguja para lana.
Instrucciones: para una talla S de niños, entre 4 y 6 años.
Urde 30 puntos, reparte equitativamente en los palillos y une para comenzar a tejer circularmente. Yo no usé los cinco palillos del set, sólo utilicé cuatro y así me quedaron 10 puntos en cada uno de los 3 palillos que sostienen el tejido.
Muñeca
Primera fila: *2 p revés, 4 p derecho, 2 p revés, 2 p derecho*. Repite hasta el final.
Segunda fila: Igual que la anterior.
Tercera fila (trenza): *2 p revés, pon los siguientes 2 p en la aguja auxiliar por detrás del tejido, teje en derecho los 2 p que siguen, teje en derecho los 2 p de la aguja auxiliar, 2 p revés y 2 p derecho*. Repite hasta el final.
De ahora en adelante debes tejer 4 filas como la primera y en la quinta haces la fila de la trenza. Repite todo eso hasta obtener el largo de muñeca deseado.
Aumentos para el pulgar
Primera fila: teje todo en p derecho. De ahora en adelante tejerás todas las filas en p derecho.
Segunda fila (aumento para el pulgar): Pon un marcador, haz un aumento al comienzo de la fila, pon un marcado y teje hasta el final.
Tercera fila: teje hasta el final.
Cuarta fila: Corre el marcador, haz un aumento, teje el punto que aumentaste antes, haz otro aumento, corre el marcador y teje hasta el final.
Quinta fila: teje hasta el final.
Debes repetir el trabajo de las últimas dos filas, haciendo un aumento en el lado interior de cada marcador, hasta que tengas 9 puntos nuevos dentro de los marcadores.
Resto de la mano
Deja los 9 puntos que están entre los marcadores en una aguja auxiliar o alfiler de gancho. Teje el resto de los puntos normalmente por 5 filas. Para hacer el borde de los dedos, teje en punto elástico simple (1 derecho, 1 revés) por 2 cm. Para que quede más prolijo, teje el p derecho torcido, es decir, por la parte de atrás. Cierra todos los puntos.
Pulgar
Pon los 9 puntos que estaban en espera en los palillos y comienza a tejer. Toma un punto de el borde de lo que haz tejido para el resto de la mano. Ahora tienes 10 puntos.
Sigue tejiendo en circular hasta que el dedo mida 6 centímetros en su parte más larga. Teje 5 disminuciones (tejer dos puntos juntos). Quedarás con 5 puntos. Corta el hilo y con una aguja de lana pásalo entre los puntos y tira para cerrar.
Así ya tienes listos un guante sin dedos. La gracia ahora es hacerle la capucha para el mitón.
Mitón
Toma y teje 17 puntos en la segunda fila desde el origen del pulgar, por el frente del guante. Para la mano izquierda comienza a tejer por el lado del pulgar. Para la mano derecha comienza a tejer por el lado opuesto del pulgar.
Para hacer la cara opuesta del mitón urde 17 puntos adicionales. Reparte a lo largo de las agujas y comienza a tejer en circular. Por 2 cm teje la cara exterior en punto derecho y la cara interior con p elástico simple con el p derecho torcido. Luego sigue tejiendo todo en p der por 14 filas más.
Aquí comienzan las disminuciones: teje dos puntos, haz una disminución izquierda, teje hasta los últimos 4 puntos, haz una disminución derecha, teje 4 puntos, haz una disminución izquierda, teje hasta los últimos 4 puntos, haz una disminución derecha, teje dos puntos. Repite esto tres veces más y luego continúa con las disminuciones, pero esta vez con sólo 2 puntos de separación en los bordes en lugar de 4. Sigue así hasta que tengas 10 puntos en total.
Se ve complicado, pero es un punto muy sencillo. Aprende a tejer el punto cocodrilo con este tutorial.
Hace unos meses, gracias a un post de Mädchenwulf, conocí el extraño punto cocodrilo. Lo que más me gustó de su rara apariencia y textura es que luce como una forma orgánica. Me recuerda a algo que fácilmente se puede encontrar en la naturaleza, como el centro de un girasol, la lengua de un gato, un trozo de romanesco y, por supuesto, las escamas de un cocodrilo. Siempre me han gustado esas estructuras matemáticas que se encuentran en la naturaleza que crecen de manera curiosa, pero inexorablemente ordenadas.