Yo no sé por qué a los burros los quieren tan poco. O sea, sí lo sé: por el fascismo que prefiere a los caballos por sus atributos como la sangre pura y la buena postura, y porque sirve para esos inútiles deportes burgueses como el polo . En cambio al burro se lo explota y se lo tilda de feo, flojo y tonto. La cosa es que estas son manualidades de burros, no de caballos.
Lo que me gusta de los escarabajos es que son bien lindos para ser bichos. Yo creo que el secreto está en los colores, porque las cucharachas se les parecen, pero ese tono café muerte las hace asquerosas. Así que como desafío me planteé encontrar manualidades con escarabajos, pues estaba segura que alguien más podría encontrarlos interesantes. Esto es lo que encontré.
A través de la técnica del crochet escultural, los objetos y joyas de Ulani parecen algo que el mar arrastró: un coral desprendido o una planta que no creció en la tierra. Una cosa que nadie construyó, sino que se hizo sola como un hongo, un rey rata o un ser del espacio exterior.
Lana Bragina teje estas pequeñas esculturas con algodón o lana. Obviamente, ninguna es igual a la otra, pues me da la impresión que las va tejiendo en el momento, aunque probablemente nacen más de la planificación y del detalle que de la espontaneidad. Independiente de su origen, lo que me gusta de estas piezas es que parecen que siempre estuvieron ahí o se formaron a través de los años gracias a la fotosíntesis o qué sé yo.
Largas, frías y escamosas. ¿Cómo representar serpientes con materiales suaves y cálidos como la lana o el fieltro? Los ofidios también inspiran manualidades (chúpense esa, gatitos) y esta es una selección de ellas.
Maca Ahumada crea punto a punto estos muñecos detrás del proyecto Santo Crochet. Si lo puedes pensar, lo puedes tejer, dice en el sitio web donde exhibe sus creaciones (que también puedes comprar). Y sí, tiene la capacidad de tejer lo que se le ocurra, desde Mafalda a unos novios jedis surfistas (?).